La noche trae a la triste soledad que me acompaña, la cual se posa junto a mí en la cama, me rapta incauta en mis memorias que me trasportan al frío y seco desierto nocturno donde yacen pensamientos mas ocultos.
Se acumulan como mar que agobia y quema poco a poco mi alma. Ya nada llena mi espíritu, creo que tiene un gran vasto espacio el cual no se puede llenar con cosa alguna, lo único que hallo hacer es mirar como se desvanece mi futuro y ver el pasado con dolor y angustia.
¿Que puede ayudarme, cual fragmento falta en mi corazón, que es aquello que puede llenar este abismo de amargura ?
Ten cuidado con la orquídea de dulce aroma que enamora, flor de hermosa maestría que disfraza su maldad con fragancia de inocencia.
¡ oh falsa benevolencia ! Bendito es aquel que resista y prevalezca por sobre la tentación de la lengua mentirosa, boca venenosa, que destruye el alma con palabras de grandeza, las cuales son como un gran yugo que quebranta mi espíritu y lo inunda a lo mas profundo de la tristeza y la soledad.
Como el águila que muere entre medio de las ramas y a sus ojos no llega el alba ni aurora de luz, así yo muero en mi penuria e infinita amargura, he llorado tanto que mis lágrimas son sangre cristalina e impura, tanto he llorado que mis mejillas han marchitado como pétalo muerto y sin vida, tanto he llorado que con mis lágrimas se desvanece mi vida sin quedar rastro de ella.

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